Entrada en Eslovenia

Publicado el 17 de junio de 2026, 21:48

Abandonamos con pena el camping de ayer, ni una sola tienda en toda nuestra pradera, a 500 metros las gallinas de la granja, dos zonas chill out al lado piscina... Con tanto relax se nos ha olvidado lo simple que era la cena que nos sirvieron.

Salimos en plena hora punta de ir al trabajo y tardamos una hora y media en hacer 15 km.

Cómo estábamos hasta el gorro, paramos a desayunar y, por lo menos, el café nos alegró el día.

Después utilizamos algún carril bici y tachan!, llegamos a la frontera. Como en el último kilómetro cojemos un atajo, nos saltamos el cartel de entrada a Eslovenia y tenemos que volver a hacer la foto de rigor

Nada más entrar, el track nos lleva por una deliciosa carretera entre bosques a la sombra y con praderas llenas de flores coronadas por suaves colinas.

Toda está maravilla se estropea de repente y entramos en una carretera nacional en la que también pillamos la salida del trabajo.

Por fin los piji bikers llegan a un piji camping entre viñedos con carteles de que es el mejor restaurante y mejor camping de este estilo.

Es pequeño y está bastante lleno.

Tumbados en la piscina, vemos y olemos como fumigan las vides. Rezamos para que no sean sulfatos y venga el aire hacia nosotros.

En el wine bar, la gente pedo desde las cuatro y media de la tarde.

Yo después de casi 90 kilómetros con calor, por la noche dormí como una bendita y no me enteré de nada.

Al día siguiente me levanto un poco cansada. Subimos 1.100 metros por un puerto precioso sin arcén que a mí se me hace eterno.

Por la tarde nos relajamos en el hotel y jugamos un rato con unas niñas albanesas que, a sus ocho años hablan buen inglés 

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