Desayuno pensando lo que se me viene encima: bajar bastantes metros por una carretera sin arcén y con camiones y coches por todos los lados.
Luismi disfruta como loco el descenso y yo sobrevivió rezando a todas las madonas para que en las peores curvas no me toque un camión.
Por fin respiro en un carril bici y me viene un olorcillo maravilloso a panadería. Casualidades de la vida, ahí está Luismi a la sombra esperándome para comprar alguna delicia.
El carril bici nos lleva hasta al centro de Lubliana, donde aparcamos nuestro vehículo e iniciamos el turismo.
He estado en esta ciudad hace 30 años y no me acuerdo casi de nada. Empezamos nuestro recorrido en la Plaza Presen, donde se puede admirar una estatua del poeta esloveno del mismo nombre. Al lado están el triple puente y el mercado central. Continuamos nuestra visita fotografiando el famoso Puente del Dragón, animal que es el símbolo de la ciudad.
Aconsejados por nuestro amigo Alfonso, nos dirigimos a Metelkova Mesto, antiguo cuartel militar reconvertido en centro cultural de arte callejero. El sitio nos gusta mucho. Todas las paredes están decoradas con grafitis y hay esculturas con hierros.
Además de arte callejero hay grupetes de gente muy underground que miran de reojo a los turistas.
Disfrutamos de la estupenda terraza del museo etnológico, parada que nos permite recuperar fuerzas para seguir callejeando y llegar a nuestras bicis.
A media tarde nos vamos a estar fresquitos en nuestro alojamiento y recuperar fuerzas para las subidas de mañana.
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