Atravesando el norte de Italia en bici

Publicado el 14 de junio de 2026, 22:57

A punto de abandonar Italia en nuestro largo viaje, nos damos cuenta de lo que nos une y lo que nos diferencia a los europeo.

Viajar en bici te permite entrar en otra escala de valores y conocimientos diferentes a hacerlo en otros medios de transporte más convencionales.

Nos hemos dado cuenta de que el gran norte de Italia, quitando los Alpes, es una enorme planicie. Desde Turín hasta Venecia todo es un llano infinito de más de 500 km.

Hemos descubierto que la monumentalidad de Italia no se limita a las cuatro ciudades de siempre. Turín ,  Pavía, Cremona, Mantua, Padua y Treviso han resultado ser ciudades de un tamaño medio con un encanto espectacular, donde fluye (al menos en este momento) la cotidianeidad ciudadana delante de 700 años de historia.

Las bicicletas son el medio de transporte atemporal que siguen poblando estas ciudades, donde un señor con canotier bebe sosegadamente un espresso, o dos mujeres charlan sin prisa. Las bicicletas caminan al ritmo mínimo imprescindible para mantener el equilibrio. Una de ellas es conducida, sin titubeos, por una abuela de mas de 80 años. 

Los panificios, pasticerias, osterias, trattorias, etc, comparten acera con tiendas de ropa, bien sean de multinacionales o propias pero, siempre con unos maniquíes que te hacen recordar que estás en esa Italia pretenciosa en el vestir, donde una chaqueta  barata o una camisa sencilla se porta con elegancia.

Hemos disfrutado de alguna charla, siempre corta, pero que te hace recordar lo importante de la vida, las personas.

Hemos disfrutado de Ir en bici en las ciudades (en absoluto en las carreteras, que son un peligro), donde todo está prohibido...menos para las bicis.

En fin, hemos conocido a Padova en su día grande, el día de San Antonio, en una ciudad volcada hacia su santo.

Hemos disfrutado de hablar un poco de italiano rudimentario y, sobre todo, escuchar la musicalidad de una lengua, necesariamente, nacida para la ópera.

En dos días pasamos a Eslovenia. Probablemente será muy diferente a lo que dejamos atrás pero, a buen seguro que será apasionante dejarnos seducir por sus misterios.

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