Es un lujo pedalear a primera hora y sentir el fresquito.
Una potente cuesta nos deposita en el pueblo medieval de Upaix. Son las ocho de la mañana y no hay un solo turista. Charlamos con una señora que está pintando. Tiene un jardín de ensueño.
Nos dirigimos a la plaza del pueblo en la cual destaca una pequeña capilla con pinturas exteriores y un precioso pozo con flores.
Subimos a la torre y por primera vez vemos la nieve de Les Esecrins. La vista es maravillosa .
A continuación el track nos guía al canal de Sisteron . Más que un canal parece un río gigante. Todo está verde y salpicado de flores.
Paramos a tomar y un alemán se enrolla a hablar con nosotros. Nos comenta que era instructor de planeadores. Nuestro viaje le parece fascinante.
La tarde no es tan emocionante porque nos toca pedalear muchos kilómetros por una nacional llena de tráfico. Hemos elegido un camping en el Lac de Serré. Desde la piscina y el jacuzzi las vistas de las montañas son inmejorables.
Al día siguiente nos toca prácticamente todo el día volver a pedalear por la nacional. Paramos en Embrum para disfrutar de su catedral. En su entrada principal, unos leones sujetan las columnas. El resto de su aspecto, recuerda ya a las iglesias italianas. Para no aburrirnos mucho con la carretera hacemos una paradita en una pastelería exquisita.
A lo tonto nos pasamos todo el día subiendo y hacemos 1000 metros de desnivel. Ayuda mucho la buena temperatura. Vemos al fondo Briancon pero Google todavía nos tiene reservada una sorpresa para llegar al apartamento : una cuesta que es como un cortafuegos nos deja exhaustos.
Un agradable señor me ayuda a empujar la bici y casi le da algo...
En Briancon el agua corre por el centro de la calle y multitud de fuentes ornamentales adornan sus rincones. Diambulando por las calles vemos varios relojes de sol. Pero lo más famoso de esta villa es su fortaleza diseñada por Vauban.
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