Gordes y Pre Alpes

Publicado el 31 de mayo de 2026, 21:41

Nos levantamos a las 5:30 para no pasar calor. 

No siempre Dios ayuda al que madruga y encontramos el museo de lavanda cerrado. 

Subimos nuestra primera cuesta para llegar al famoso pueblo de Gordes. A la entrada hay un mirador y mientras hacemos una foto a una pareja el mirador se llena como la calle Preciados en navidades. Arrancamos en cuesta y en coche se queda atravesado. No consigo arrancar y un señor me ayuda empujando mi bici. En el aparcamiento coincidimos con él y su mujer. Se hacen una foto con nosotros y nos cuentas sus aventuras ciclistas.

Salimos del pueblo a las diez y ya hace calor.

Una fuente a la sombra nos invita a comer antes de empezar las subidas camino de los Alpes. Pasan varios guiris que nos preguntan si el agua es potable. Empezamos a subir sobre las doce pero hace más calor que en agosto a las cuatro de la tarde. Afortunadamente, en cuanto subimos 300 metros de desnivel empieza a correr una suave brisa. Paredes calcáreas y subidas más suaves nos llevan a un precioso puerto tipo Canencia lleno de flores. A pesar de ser miércoles hay muchos ciclistas. Un abuelete se pica con Luismi y el pobre casi muere de un infarto. Al llegar arriba hace fresquito y no tumbamos un rato para saborear está sensación. Terminamos el día en un agradable pueblo mucho menos turístico pero con rincones mágicos (Sault).

Nos levantamos dispuestos a sufrir con otro puerto pero para nuestra sorpresa excepto la primera curva, el resto no pasa del 5%. Se alternan robles, abetos, retama en flor y unas estupendas vistas del mítico puerto del tour el Mont Ventoux.

Luismi me espera en un mirador al lado de una caravana. El dueño sale y nos invita a tomar café. Es un italiano que vive tres meses al año en Barcelona y el resto en Brasil. La bajada nos depara unos paisajes espectaculares. Después de 30 kilómetros sin dar pedales, llegamos a unas preciosas gargantas con agua azul turquesa. Nos da miedo pasar calor y decidimos bañarnos cerca del camping. En un descanso a la sombra aparece una señora con aspecto de pro cargando en bici a un perro gigante en un carrito. Nos dice que se queda con nosotros a esperar a su marido. Parece que vais lejos dice al mirar el equipaje. Nos comenta que vive el Bruselas y que quieren atravesar Francia. A los pocos minutos aparece el marido en una bicicleta de las que vas sentado con las piernas estiradas. Ha tenido una lesión y le suponen un esfuerzo importante las cuestas.

A un kilómetro del camping nos damos en un río nuestro ansiado baño que supone el colofón de un día fantástico.

 

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Crea tu propia página web con Webador