Seguimos pedaleando entre viñedos y amapolas.
La pegadiza canción de Alba de las amapolas nos anima hasta que llegamos a la ciudad medieval de Pézenas.
Al ser sábado, hay mercado y cantantes callejeros en las vías principales.
Chanson française y ritmos africanos le dan un ambiente especial a la ciudad.
Degustamos un café en una coqueta brasserie.
Hay multitud tiendas de artesanos con un gusto exquisito.
En la abadía de Sainte Marie de Valmagne aparcamos las bicis para hacer un picnic a la sombra. Cerca de la abadía hay una celebración y vemos desfilar a toda la familia con sus regalos y elegantes ropajes. Alguno ve nuestra bici y viene a charlar con nosotros intuyendo nuestra vida nómada.
Nada más retomar la ruta, un cuestón a pleno sol nos recuerda la buena decisión de nuestra comida ligera.
Sobre las cuatro de la tarde llegamos al centro de Montpellier para comprar gas en Decathlon.
Afortunadamente una brisa tórrida nos salva del calor del asfalto. Llevamos ya 70 km, pero peregrinamos a otro centro comercial con Ikea y un Decathlon mucho más grande que el de Alcobendas. Vamos a tiro hecho, líquidamos pronto la tarea y llegamos al único camping cutrelux de nuestra ruta. La recepción es un bar destartalado con sofás antiguos y desgastados. Los campistas ha dejado los cacharros en el fregadero común para lavarlos al día siguiente... Con unas sillas de plástico del bar y una buena cena nos abstraemos del ambiente rancio.
El día nos despide de la ciudad con el famoso edificio, en forma de cubo, diseñado por Jean Nouvel.
Gracias a un perfil favorable a las 9 de la mañana ya hemos recorrido 30 km. Tenemos la suerte de que track pasa por una maravillosa pastelería tipo Mallorca y compramos varias cosas. En Madrid no solemos tomar pasteles, pero pedaleando el cuerpo pide dulce.
El trazado de la aplicación Komoot es excente y casi no pisamos carreteras comarcales. Comemos en un chiringuito al lado de un lago y está larga parada nos sienta fatal, especialmente a Nieves.
Campos de albaricoques, granados y vides nos acompañan hasta un agradable camping en Sant Gilles con piscina cerrada
Tarde de pintura y fiesta con bailres populares después de cenar. Nos gustaron especialmente unas animadas danzas con madroñas.
Añadir comentario
Comentarios