Personas en el camino

Publicado el 29 de mayo de 2026, 21:42

Siempre me ha gustado viajar. Lo he hecho primero con mis padres y luego con amigos, parejas, hija e, incluso, solo. El objetivo siempre es conocer lugares diversos, paisajes, montañas, monumentos  o culturas exóticas.

Sin embargo, lo que siempre se me ha quedado grabado son las personas que he conocido en esos viajes. Este no es una excepción.

Subiendo el Col de l'homme mort, en un mirador excepcional al borde de la carretera me paro para descansar al lado de una autocaravana con matrícula española. Un hombre de edad media me saluda. Fabriccio en un turinés que divide su tiempo entre un bar de copas en Barcelona y Brasil, de donde es su pareja. Les acompaña la hija de ella, una pre adolescente de rizos y sonrisa franca.

Nos invita a un café y charlamos distendidamente sobre Lula, Barcelona y la vida. Seguimos nuestra ascensión mientras ellos nos indican que se van a la playa a comer pescaíto.

Más tarde, cuando el calor aprieta, refugiados en una sombra al borde la carretera, aparece una ciclista tirando de un carro en el que transporta un buen equipaje y un perro que , en cuanto para la bici sale disparado. La ciclista, fibrosa y fuerte, resulta ser una belga que nos dice que está esperando a su marido. Al poco aparece el marido en una bici tumbada de accionamiento manual. 

Nos dice que están entrenando para hacer una travesía por Francia. Admiro el tesón de ambos y nuestro proyecto queda reducido por el de ellos.

Llegando a Laragne, con un calor sofocante encuentro a una señora francesa que viaja sola con su bici. Es una persona abierta que está haciendo un recorrido de varios días por la zona. Vive en Grenoble y va a visitar a unos amigos. Con este calor, hablar del cambio climático es un tema recurrente. Confiesa su admiración por nuestro presidente de gobierno y las medidas que implementa. 

En un bar, de camino a Briançon, tomamos un café al lado de un alemán que pasa temporadas en Francia. Muestra su admiración por nuestro viaje y nos dice que es piloto de planeadores a lo que ha dedicado gran parte de su vida.

En Upaix, a primera hora de la mañana, encontramos a una señora encantadora que se encuentra reparando una vieja muela de afilar. Nos dice que el precioso jardín de su casa lo cuida ella misma. Minutos más tarde ha cambiado la muela por la escoba de hojas, afanándose en limpiar la gravilla del camino. Vous ne pouvez pas vous arrêtez ! Le digo. Sonríe afirmativamente.

En Gordes trabamos conversación con un matrimonio que se interesan por nuestro monumental equipaje. Le contamos nuestra aventura y muestran su sorpresa y admiración.

El marido es profesor de esquí y guía de montaña aunque ya jubilado. Nos hacemos una foto juntos y les proporcionamos la web del viaje.

Las personas, en los viajes, es lo que siempre te soprende

 

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