Nuestro track transita por pequeños pueblos donde casi es imposible abastecerse de comida. Solamente une épicerie nos salva el día, proveyéndonos de pan y alimentos básicos.
Una última colina nos deposita en una pequeña atalaya dónde un humilde monumento recuerda que allí fue abatido un francotirador maqui mort pour la liberté de la France. Un poco mas allá, un point en pierre señaliza lo que encontraremos en los cuatro puntos cardinales.
Delante de nosotros, nuestra vista se pierde en una gran planicie donde, al fondo, se ven las estribaciones del Massif Central.
Llegamos a Laurac le Grand, bastión de los cátaros. Tras frustradas gestiones para encontrar donde dormir, un vecino nos acoge en su casa. Joseph, resulta ser hijo de aragoneses, albañil de profesión y comunista por convicción.
Hablar con él es un placer. Verbo fácil, profunda cultura, apasionado de la antropología. Disfrutamos de su compañía antes de dormir y en el desayuno que nos ofrece. Nos muestra una vitrina cargada de reproducciones de libros ilustrados que nos deja boquiabiertos.
Hablamos de la pérdida de derechos sociales, de la eliminación de los servicios públicos. Del devenir de nuestra sociedad. Terminamos con risas hablando de su pasión, la antropología, y como se desenvolvían aquellos pretéritos homínidos.
Nos intercambiamos nuestros datos y partimos con la certeza de que será uno de los recuerdos imborrables del viaje.
Recordamos la canción de John Lennon: "La vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes"
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