Sube colina, baja colina
Mientras disfrutamos de un estupendo desayuno, vemos por la ventana como chispea. ¡Qué pereza salir lloviendo!
Afortunadamente, cuando salimos, cae un ligero xirimiri y, en menos de tres kilómetros, nos quitamos la capa. La carretera transcurre por paisajes llenos de bosques, vacas pastando... Vamos, tope rural
Paramos en un idílico lago en el que, cuando preparamos el viaje, pensaba que nos daríamos un bañito. Ilusa de mi...
Hay nubes pero se vislumbra el Midi de Bigorre.
Cuando llevamos 500 metros de desnivel, el cuerpo me pide a gritos gasolina. Mientras degustamos un plátano, paran dos abueletes enjutos que están dándose un garbeo con su bici de carretera. Charlamos un rato y enfilamos hacia la siguiente colina. La cuesta es matadora y encima, cuando estoy en lo más empinado, viene un coche de frente. Cómo la carretera es estrecha, me paro y pongo pie a tierra. Una vez parada, no hay narices de arrancar.
Cuando subimos tres o cuatro colinas más y llevamos 800 metros de desnivel, empezamos a estar sicológicamente hasta las narices. Menos mal que por fin encontramos un restaurante y paramos a merendar. Son las dos de la tarde y un grupo de unos veinte moteros que siguen comiendo y charlando animadamente.
Quedan 12 km y lo normal es que las subidas sean pocas.¡Qué ingenuos! Hasta para llegar al pueblo terminamos subiendo un cuestón y acumulamos hasta los 1.100 de desnivel!!
Entramos en un super grande y bien surtido donde decidimos que vamos a cocinar judías verdes y cordero a la plancha.
Nos despertamos con un sol espléndido y se nos dibuja una sonrisa al instante
Cómo no podía ser de otra manera, empezamos subiendo una colinita. Pero está vez al llegar arriba vemos el Midi de Bigorre y un sinfín más de picos nevados. La vista es maravillosa. Cabras blancas y vacas que con cara desafiante protegen a los terneros salpican las laderas.
Cómo es domingo y transitamos por carreteras secundarias, nos cruzamos con varios ciclistas.
Cómo tampoco encontramos bares, terminamos haciendos un café en una mesa de picnic.
Disfrutamos de la vista del Garona, ya muy caudaloso en Francia.
Hoy no encontramos camping y dormimos en un prado. Menos mal que llevamos comida de emergencia...
Para celebrar el 15 M, estoy leyendo el libro " 919 dias y, si se podía" de mi profe Carlos Sánchez Mato.
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Comentarios
Guauuuu!!! Se os ve cansados en la foto pero felices 😍