Haskovo

Publicado el 15 de julio de 2026, 14:44

Salimos de Plovdiv con muy buen saber de boca.

El track nos saca de la ciudad por un estupendo carrill bici al lado del río que empieza a menos de 500 metros de nuestro apartamento.

Todo el día nos acompañan campos de girasoles y montañas en la lejanía.

Una furgoneta que traslada a un equipo de ciclistas nos anima. Menos de un kilómetro después, la furgoneta está parada y nos ofrecen una botella de agua a cada uno. Es una pena pero no conseguimos hablar mucho con ellos.

Paramos en una pequeña tienda a comprar yogures, plátanos y alguna galletas.

Una señora nos saluda desde su ventana y charlamos un rato cada uno en su idioma.

Hoy estoy muerta de hambre todo el día.

Durante todo el trayecto hay puestos de melones, sandías y tomates. Sobre el kilómetro 55 compramos un tomate gigante y nos hacemos una ensalada campera debajo de la sombra de una rama que sale de un chalet.

A la media hora aparecen los dueños y nos miran con cara sorprendidos. Hacemos apuestas sobre si nos van a invitar a café en su jardín. No hay suerte.

Dormimos en la ciudad de Haskovo en un hotel con una habitación de 25 metros cuadrados, gigante.

Después de cenar nos damos un paseo. Luismi se toma su tradicional helado mientras en la colina contemplamos una escultura gigante de la Virgen María situada en un cerro encima de nosotros.

Vemos un poco la semifinal de fútbol y caemos en brazos de Morfeo.

Hoy el día ha transcurrido sin muchos incidentes.

Salimos de Haskovo con bastante tráfico pero a los diez kilómetros la compañía de coches y camiones se reduce bastante. El paisaje se parece un poco a los pastizales de Colmenar Viejo.

Han subido las temperaturas y se nota calor al subir cuestas. Vamos un poco justos para llegar a la primera ciudad turca sin achicharrarnos, por lo que decidimos dormir en Lyubimets, a 15 km de las fronteras griega y turca.

En el chiringuito de debajo del hotel, comemos un riquísimo guiso de pollo, patatas y verdura. De postre nos ofrecen una tarta galletas de la abuela.

Disfrutamos de una tarde relajada en el hotel

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