Nos despertamos pronto, pero esperamos en el saco casi hasta ocho para que el sol nos caliente.
Hoy hemos dormido más bajos, pero aún así se nota fresco por la noche.
Empezamos el día con una suave subida en la que se otea en el horizonte una ermita rodeada de flores amarillas de colza y verdes cereales.
De repente, la carretera se desploma hacia el valle del río Alhama y disfrutamos de un descenso de 700 metros de desnivel en muy pocos kilómetros.
Cómo dice nuestro amigo Riaño, le indico a Luismi que vaya bajando que luego le cojo yo.
En Aguilar del Río Alhama disfrutamos del solecito en una terraza. En el Centro de Interpretación, tenemos casi que ponernos de rodillas para que nos dejen visitar el yacimiento celtíbero de Contrebia Leucade con un colegio. Vencemos la resistencia inicial de la responsable del centro, confirmando que a las profes del cole les parece bien que les acompañemos.
El guía del yacimiento es el alcalde del pueblo, tiene pinta de que él ha pedido subvenciones, impulsa las obras en curso y realiza la difusión.
Son chavales de 13 años larguiruchos que se quejan de la pequeña cuesta que es necesario ascender. En el yacimiento vivieron 5.000 personas y fue habitado por celtas, visigodos, romanos y árabes .Su importancia radica en la infructuosa resistencia que se realizó a la expansión romana. Visitamos pozos, canalizaciones, calles con rodadas para carros y, como dicen los colegiales "casas de ricos con tres pisos" mitad cueva y mitad habitáculo exterior. Cuando estamos en lo alto de la colina, empieza a llover y granizar como si no hubiera mañana, por lo que nos calamos hasta la ropa interior. Para secarnos un poco y hacer vida social, vamos a comer al Hogar del Jubilado de Cervera de Alhama. Aquí todo discurre sin prisa a pesar de que la mayoría son currantes. Después de dos horas largas y media vajilla rota por una camarera nueva, la dueña nos pide excusas y podemos pagar. La comida nos pesa en una pequeña tachuela con la que nos topamos nada más empezar. Afortunadamente, cuando se acaba la cuesta disfrutamos casi 30 km de bajada. Nos acompañan en los laterales de la carretera olivos, frutales e inmensas viñas.
Pasamos de largo Alfaro y continuamos por La Rioja hasta Rincón del Soto donde hemos encontrado un cómodo alojamiento con deliciosa agua caliente.
Día relajado: 63 km y menos 500 m positivos.
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