Haz clic
Nos hemos levantado con escarcha a cero grados, Luismi ha pasado frío con su saco ligero. Al desayunar a tres grados nos parece que hace calor...
El dueño del Molino nos viene a ver antes de irnos
Nos despedimos pero no subimos el kilometro de cuesta que hay hasta su pueblo porque nos queda mucha sierra por delante.
La carretera asciende suavemente entre robles y retama en flor para desplomarse hasta Nomparedes, pequeño pueblo que nos ha dejado maravillados. Está habitado por gente joven que han puesto su empeño en que cada rincón sea especial. Las esculturas florales situadas al pie de la carretera nos han animado a darnos un paseo. Una iguana gigante abraza con fuerza una fuente, hormigas y caracoles gigantes custodian vallas, varias calles exhiben herramientas de labor antiguas con carteles explicativos, en el frontón un par de pasajeros observan como su avión ha despegado y como colofón un caballero con su flamante armadura nos despide.
El cuerpo me pide a gritos gasolina y engullimos como si no hubiera mañana tortilla, un bocata vegetal y una torta gigante de chocolate.
El resto del día trascurre subiendo y bajando cuestas sin parar
Hoy también disfrutamos del hotel de las mil y una estrellas porque a partir de mañana será más complicado.
Datos: 73 km y 770 metros de desnivel
aquí para añadir texto
Añadir comentario
Comentarios