Acercándonos a Estambul

Publicado el 20 de julio de 2026, 14:25

 

Disfrutamos del fresco pensando que hoy va a ser un día de pocas alegrías.

A los 20 kilómetros hay un cambio de dirección. El track se va a la izquierda, pero sigo de frente. Al leer que el cartel marca otra carretera, volvemos a la ciudad y aprovechamos para beber té.

Rápidamente la ruta se adentra en un gigantesco robledal del que no saldremos en todo el día.

Me paro para beber agua y una señora me ofrece una pera de su árbol mientras me indica que coja las que quiera para llevarme. Charlamos por señas y compartimos mis galletas de coco.

El bocadillo a la sombra nos sabe a gloria, sobre todo sabiendo que en treinta kilómetros no vamos a encontrar un bar.

Hace calor y hay bastante tráfico por lo que decidimos hacer quince kilómetros menos con la esperanza de encontrar una casa particular o por lo menos comprar comida para dormir en el bosque.

Un señor muy amable nos lleva al consultorio de salud y nos ofrece dormir allí. Nos pregunta si tenemos hambre y si tenemos comida. Por señas le comentamos que tenemos de todo.

En vez de guarrear, decidimos cenar pronto, a la hora del té inglés. Nos damos un paseo por el pueblo y nos dirigimos al bar de la plaza para hacer un poco de vida social. Corre una brisa deliciosa.

Un simpático turco se sienta con nosotros. Nos comenta con pena que su país está veinte años por detrás de Europa. Al poco rato viene el señor que nos ha ofrecido el alojamiento. Nos traducen que nos ha preparado una cena y que por favor vayamos al consultorio porque se va a enfriar.

Nos enseña una bolsa tipo Mercadona llena de cosas. Nos ha traído un tarro de limonada, un tarro de pisto (seguro que de su huerta), seis crepes, tres huevos, un paquete de galletas, más de un kilo de ciruelas, vasos y servilletas.

Tenemos claro que vamos a volver a cenar.

Nos quedamos sin palabras, sin capacidad para responder a tanta generosidad, avergonzados de no poder corresponder a sus cuidados.

Por estas cosas nos gusta viajar y especialmente en bici.

Supongo que antes en España la gente era así...

Decimos que hemos avanzado porque tenemos internet en cualquier sitio, porque vivimos en ciudades en vez de pueblos...

Estaría bien replantearse que es progresar y si avanzamos en la buena dirección. 

 

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